Un mercado firme en calidad, pero con señales de saturación en vacas y toros

Un mercado firme en calidad, pero con señales de saturación en vacas y toros

El Mercado Agroganadero de Cañuelas cerró la semana que culminó el 31 de octubre de 2025 con un escenario de precios que refleja tanto la firmeza de la demanda por hacienda de calidad como las tensiones crecientes en los segmentos de menor rendimiento.

A lo largo de la semana, los valores promedio para novillos y vaquillonas de buena terminación (categoría “entra y buena”) se mantuvieron en una franja de $3.300 a $3.700 por kilo vivo, con máximos que llegaron a $4.000/kg en lotes destacados. Estos números, que consolidan la tendencia de las últimas semanas, confirman que los compradores continúan priorizando hacienda de excelente terminación, destinada principalmente a abastecer los circuitos más exigentes de consumo interno y exportación.

En contraposición, el segmento de las vacas volvió a mostrar un panorama más disperso y selectivo. Si bien las “vacas buenas” alcanzaron picos de $3.450/kg, la mayoría de los lotes de conserva y regular se negociaron entre $2.000 y $2.600/kg, evidenciando una demanda más cautelosa y un mercado saturado en esa categoría. Los toros, por su parte, continuaron con cotizaciones rezagadas —en torno a los $2.300 a $3.100/kg—, reflejando la debilidad estructural de un rubro más vinculado al abastecimiento industrial que al consumo directo.

El comportamiento general del mercado estuvo marcado por una oferta amplia y heterogénea, que presionó a la baja en algunos segmentos, aunque sin provocar derrumbes significativos. En el caso de los novillitos de entre 300 y 430 kilos, los precios oscilaron entre $2.850 y $3.920/kg, manteniendo un piso sólido gracias a la competencia entre frigoríficos y matarifes por animales de buena terminación.

En términos generales, la plaza mostró un equilibrio frágil pero sostenido: la calidad sigue siendo premiada, mientras que los lotes regulares o de descarte encuentran cada vez más dificultades para sostener valores atractivos. La estacionalidad, la mayor salida de vacas de descarte y los ajustes en la faena son factores que contribuyen a esa dualidad.

Mirando hacia adelante, el mercado enfrenta una doble exigencia: mantener la competitividad frente a costos en alza y conservar el poder de compra de la demanda interna en un contexto de consumo retraído. Si la calidad sigue marcando la diferencia —como quedó claro esta semana—, el desafío para los productores será sostener la eficiencia en los sistemas de engorde y terminación, mientras el Mercado Agroganadero continúa siendo el termómetro más transparente del pulso ganadero argentino.