El agua expone viejos problemas y obliga a buscar acuerdos
La reunión que mantuvieron este viernes el intendente Arturo Rojas y más de 60 productores rurales dejó en evidencia una realidad que desde hace tiempo atraviesa al distrito: cuando el agua avanza, también salen a la superficie años de falta de obras, conflictos entre sectores y reclamos acumulados.
Las intensas lluvias de las últimas semanas volvieron a poner en jaque a gran parte del área rural de Necochea. Campos anegados, caminos deteriorados y pérdidas productivas conforman un escenario preocupante para un sector que representa uno de los motores económicos más importantes del distrito. Por eso no sorprendió el tono tenso que por momentos tuvo el encuentro. La frase de los productores —“estamos con el agua al cuello”— sintetiza no solo una emergencia climática, sino también la sensación de agotamiento frente a problemas que se repiten.
La probable declaración de la emergencia agropecuaria aparece como una medida necesaria para asistir a los damnificados y agilizar herramientas administrativas y financieras. Sin embargo, también deja en claro que la coyuntura ya superó la capacidad de respuesta inmediata del municipio y requiere un abordaje conjunto entre Nación, Provincia y comuna.
En ese marco, la reactivación de la comisión hídrica puede transformarse en una oportunidad importante si logra trascender las reuniones formales y avanzar hacia un plan concreto de obras y mantenimiento. El distrito necesita discutir seriamente su sistema hídrico, la limpieza y ampliación de canales, el estado de los caminos rurales y la planificación de futuras infraestructuras, como la mencionada cuenca Los Ángeles 2.
Otro aspecto que quedó expuesto fue la complejidad de coordinar intereses dentro del propio sector rural. Las denuncias sobre canales clandestinos y las dificultades para ingresar a ciertos establecimientos muestran que el problema no siempre puede atribuirse exclusivamente al Estado. Cuando cada productor intenta resolver individualmente el exceso de agua, muchas veces termina agravando la situación del vecino. Allí también aparece la necesidad de reglas claras, controles efectivos y mayor compromiso colectivo.
El reclamo sobre la falta de reinversión total de las tasas rurales en el mantenimiento de caminos volvió a abrir un debate histórico en Necochea. El campo exige respuestas rápidas porque entiende —con razón— que sin caminos transitables y sin escurrimiento adecuado no solo se afecta la producción, sino también el movimiento económico de toda la ciudad. El impacto de una crisis rural termina llegando al comercio, al transporte y al empleo urbano.
Lo positivo del encuentro fue que, pese a los cruces, hubo coincidencia en algo central: la única salida posible será mediante el diálogo y el trabajo conjunto. El desafío ahora será sostener ese compromiso más allá de la emergencia inmediata y convertir las promesas en acciones concretas.
Porque el agua tarde o temprano baja. Lo que no puede seguir esperando es la planificación de fondo que el distrito necesita desde hace años.
