La ganadería atraviesa un giro silencioso: menos faena, más retención y un mercado que busca animales pesados

La ganadería atraviesa un giro silencioso: menos faena, más retención y un mercado que busca animales pesados

El mercado ganadero argentino está ingresando en una etapa de transformación profunda, aunque silenciosa. Según el último informe del Rosgan, la combinación entre una oferta acotada de hacienda pesada y los valores históricamente altos del novillo de exportación comenzó a modificar las decisiones productivas: la cadena está reteniendo más machos y apostando a sumar kilos antes de la venta.

Los primeros datos de SENASA hasta noviembre confirman esta tendencia. Los movimientos hacia plantas de faena totalizaron 1.003.685 cabezas, casi un 10% menos que un año atrás, según los DTe. El recorte se acentuó en novillitos, que cayeron 15% interanual, con 236.148 animales destinados a faena.

En contrapartida, los corrales de engorde muestran una dinámica ascendente. Durante noviembre ingresaron 112.703 novillitos, un salto del 35% interanual. Para los analistas, se trata de un signo claro de retención estratégica, orientada a alargar el ciclo y producir animales más pesados, destinados tanto a la exportación como a nichos gastronómicos que demandan cortes de mayor tamaño y calidad.

El mes también reflejó un fuerte movimiento de hacienda liviana desde campos de cría: cerca de 500.000 terneros y terneras fueron trasladados a otros establecimientos, lo que implica un aumento del 16,4% respecto de noviembre de 2023. Otro dato que refuerza la idea de una reconfiguración productiva en marcha.

Estacionalidad, consumo y un precio que rompe moldes

Por cuestiones estacionales, el gordo liviano suele encarecerse en marzo-abril, cuando se recompone el consumo urbano, y hacia fin de año por el efecto de las fiestas y el mayor poder adquisitivo. Pero este año la dinámica es distinta: la demanda de animales livianos para feedlot supera la del consumo y está impulsada por la expectativa de capturar el premio del mercado de animales pesados.

Si esta tendencia continúa, la oferta de novillitos terminados en diciembre y durante el verano será más baja, presionando los precios al alza. Los ingresos actuales a los corrales recién se transformarían en hacienda lista entre febrero y marzo.

Menos faena y plantas que se frenan

A la menor oferta se suma un factor coyuntural: el calendario de diciembre, con numerosos días no laborales, y el anuncio de algunos frigoríficos que, afectados por dificultades financieras, cerrarán temporalmente durante las últimas semanas del mes. De generalizarse, la disponibilidad de carne se reduciría aún más.

Los valores actuales muestran una brecha lógica entre categorías: un novillito liviano ronda los $4.300 por kilo en gancho, mientras que el novillo pesado se sitúa cerca de $4.000. Pero detrás de esta diferencia moderada se esconde un dato crucial: el precio de la hacienda gorda se ubica en niveles récord y se convirtió en el motor principal del cambio de estrategia.

“El novillo pesado aumentó 85% en el último año y el novillito liviano, 82%. Los mayores saltos se dieron en los últimos dos meses, con subas cercanas al 23% en ambas categorías”, destacó el Rosgan.

Un mercado en transición y una incógnita central

La gran pregunta es cómo se acomodará el mercado en los próximos meses. Si la escasez continúa empujando los precios y no aparecen políticas destinadas a recomponer el rodeo —como líneas de crédito que incentiven la retención— la actual estrategia podría desactivarse.

El riesgo es doble: que se incentive la faena anticipada y, peor aún, que se avance en una mayor liquidación de hembras para cubrir la falta coyuntural de oferta. Un escenario que chocaría de frente con el objetivo de producir animales más pesados y sostener un ciclo ganadero más equilibrado.