Editorial | El campo volvió a sostener las divisas: volumen, incentivos y un desafío pendiente
Durante 2025, el sector agroexportador argentino confirmó, una vez más, su rol central en la generación de dólares para la economía nacional. A lo largo del año ingresaron US$ 31.338 millones por exportaciones de granos y subproductos, lo que implicó US$ 6.250 millones adicionales respecto de 2024. El dato no solo refleja una mejora en los precios internacionales, sino también un salto significativo en el volumen exportado, en un contexto marcado por la suspensión temporal de derechos de exportación, la persistente brecha cambiaria y un esquema de incentivos que aceleró las ventas externas.
En diciembre, las empresas nucleadas en la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC) —que representan cerca del 48% de las exportaciones del país— liquidaron US$ 1.015 millones, un monto 33% superior al de noviembre. En el acumulado anual, la liquidación mostró un incremento interanual del 25%, consolidando al agro como el principal sostén de divisas en un año todavía desafiante para la macroeconomía.
Más toneladas, más dólares
Desde el sector explicaron que el último mes del año estuvo marcado por el inicio de los embarques de trigo y cebada, junto con la continuidad de las exportaciones de soja y productos industrializados, amparadas en el régimen especial del Decreto 682/2025. También remarcaron que una parte sustancial del ingreso de dólares se produce con anticipación a la exportación, un mecanismo clave para financiar la compra de granos a los productores y sostener el flujo comercial.
Los datos de la Bolsa de Comercio de Rosario, elaborados en base a los registros de Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior (DJVE) informados por la SAGyP, muestran que en 2025 se comprometieron 105,5 millones de toneladas de granos y subproductos. Este volumen representa un aumento del 53,2% respecto de las 68,9 Mt de 2024 y se ubica como el tercer mayor registro de la última década, solo detrás de 2019 y 2021. La recuperación del ingreso de divisas estuvo apuntalada, principalmente, por más cantidad exportada.
Un tablero concentrado
En este escenario, el ranking de empresas agroexportadoras volvió a mostrar un esquema altamente concentrado. Cargill lideró por segundo año consecutivo con 17,3 millones de toneladas exportadas, elevando su participación del 14% al 16%, el nivel más alto de la década. El podio lo completaron Viterra y COFCO, en un top 3 dominado por grandes traders globales, mientras que el resto del ranking combina multinacionales con jugadores nacionales de peso.
El trasfondo productivo sigue siendo el mismo. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el complejo oleaginoso-cerealero —incluyendo biodiésel y derivados— explicó cerca del 45% de las exportaciones argentinas. La harina de soja continúa siendo el principal producto exportado, seguida por el aceite de soja y el maíz. Sin embargo, la estructura exportadora permanece poco diversificada y con escaso agregado de valor, dejando a la Argentina excesivamente expuesta a las variaciones de precios internacionales.
El desafío que sigue abierto
Hacia adelante, el diagnóstico es conocido. Mientras países vecinos avanzan con escala, logística, tecnología y reglas más previsibles, el agro argentino sigue mostrando un enorme potencial, aunque condicionado por las decisiones de política económica. Los números de 2025 confirman que el campo responde cuando se liberan incentivos, pero la discusión de fondo sigue abierta: cómo transformar volumen exportado en desarrollo sostenible y crecimiento de largo plazo, más allá del ciclo de precios y de la coyuntura cambiaria.
