La guerra en Medio Oriente sacude los mercados y redefine la rentabilidad del agro
El conflicto en Medio Oriente pasó a dominar la escena global y desplazó los fundamentos tradicionales de los mercados, con impacto directo en la energía, los granos y los insumos, variables clave para la rentabilidad del campo argentino.
En la última semana, el petróleo Brent subió un 11% y superó los 119 dólares, mientras que el gas natural avanzó 9% y la urea aumentó un 7%, encareciendo de forma significativa los costos productivos. A esto se suma un incremento del 19% en la volatilidad, reflejo de un escenario marcado por la incertidumbre.
En paralelo, el fortalecimiento del dólar y la suba del oro como activo refugio confirman un cambio en el comportamiento de los inversores, que priorizan cobertura ante el riesgo global. Este contexto impacta de lleno en los agronegocios, especialmente en logística y producción.
Los granos también reaccionaron, con subas cercanas al 3%, aunque el foco está puesto en la creciente influencia de los fondos financieros, que elevaron su posición comprada a 91 millones de toneladas, reforzando la volatilidad del mercado.
Uno de los puntos más críticos es el de los fertilizantes. La región del Golfo, clave en la producción mundial de urea, se ve directamente afectada, lo que abre un escenario de posible escasez global. En América del Norte ya se proyectan déficits de hasta el 35%, mientras que países dependientes de importaciones, como Brasil, enfrentan mayores dificultades para abastecerse sin afectar sus márgenes.
Además, los costos logísticos también muestran tensión: los fletes marítimos desde Brasil hacia China subieron un 24% en marzo, complicando aún más la ecuación comercial.
En este contexto, la geopolítica se impone sobre la oferta y la demanda, y obliga al productor a ajustar estrategias, optimizar insumos y buscar herramientas de cobertura para sostener la rentabilidad en un escenario cada vez más incierto.
