CRISIS EN LA PESCA: EL GASOIL EMPUJA A LA FLOTA FRESQUERA DE ALTURA AL QUEBRANTO
La reciente suba del gasoil volvió a golpear con fuerza a la flota fresquera de altura de Mar del Plata, profundizando una ecuación económica que ya venía al límite. Lo que hasta hace poco podía sostenerse con una administración ajustada y el aporte ocasional del langostino, hoy enfrenta un punto de quiebre: el combustible pasó de ser un costo relevante a convertirse en el factor decisivo que empuja a la actividad hacia el quebranto operativo.
El impacto trasciende lo contable. La pesca es uno de los pilares productivos de la ciudad, con fuerte incidencia en el empleo, la industria y el entramado portuario. La caída de rentabilidad en el segmento fresquero anticipa un efecto dominó sobre toda la cadena: procesamiento, estiba, transporte y comercialización.
En este contexto, el presidente de la Cámara de Armadores de Buques Pesqueros de Altura, Diego García Luchetti, advirtió que el sector atraviesa una “zona de seria inviabilidad económica”. Según explicó, el gasoil tiene un peso determinante en la operatoria: define si un buque puede zarpar, completar la marea y regresar con resultados sostenibles.
La suba del combustible ya se traduce en decisiones concretas: reducción de mareas, menor actividad y buques amarrados. A esto se suma la imposibilidad de trasladar plenamente los mayores costos al precio del pescado, condicionado por la demanda interna, la exportación y el tipo de cambio.
El problema, además, se agrava por factores estructurales: presión fiscal, insumos dolarizados y mayores exigencias operativas. “Las empresas han absorbido aumentos durante años, pero ese esfuerzo llegó a su límite”, sostuvo García Luchetti.
Desde el sector reclaman medidas urgentes, como alivio fiscal sobre el combustible y mecanismos de compensación que permitan sostener la actividad. Advierten que la inacción no será neutra: menos pesca implicará menor producción, caída del movimiento portuario y deterioro social en toda la región.
“El combustible es el insumo que permite producir. Sin gasoil accesible, no hay marea posible. Y sin marea, no hay pesca, ni trabajo, ni industria”, concluyó el titular de la cámara.
El planteo ordena una discusión de fondo: no se trata solo del precio del gasoil, sino de la viabilidad de una actividad estratégica que sostiene empleo, alimentos y exportaciones en una de las principales bases pesqueras del país.
