La faena vacuna cayó 7% en junio, aunque el mayor peso de los animales atenúa el impacto en la producción de carne
La actividad de la industria frigorífica volvió a mostrar señales de retracción durante junio. De acuerdo con las estadísticas oficiales del Senasa, la faena vacuna alcanzó 1,08 millón de cabezas, lo que representa una caída interanual del 7% frente a los 1,154 millón de animales registrados en el mismo mes de 2025.
Pese a la menor cantidad de bovinos enviados a faena, la producción de carne logró amortiguar parte de esa baja gracias al incremento del peso promedio de los animales. Durante junio, el peso medio de la res alcanzó los 240 kilos, reflejando una estrategia cada vez más marcada de recría y terminación de los rodeos antes de su comercialización.
Uno de los datos más destacados del mes fue el crecimiento de la faena de novillos. Los productores enviaron 301.000 cabezas de esta categoría, un 1,5% más que un año atrás. Aunque el aumento es moderado, confirma la tendencia de buscar animales más pesados para mejorar la productividad y aprovechar la favorable relación entre el precio del maíz y el valor de la hacienda, que actualmente ronda 16 a 1.
En contraste, la faena de hembras mostró una fuerte retracción. Las ventas de vacas totalizaron 228.000 cabezas, con una disminución interanual del 14%, mientras que las vaquillonas registraron una baja del 5%. En conjunto, ambas categorías representaron el 45% de la faena nacional, por debajo del 48% observado en meses anteriores.
Para los analistas, este comportamiento responde a una mayor retención de vientres por parte de los productores, impulsada por mejores índices de preñez y la decisión de recomponer los rodeos de cría tras varios ciclos de elevada liquidación de hembras. Esta estrategia podría fortalecer la oferta ganadera en el mediano plazo.
El mayor tiempo de permanencia de los animales en los establecimientos también se refleja en los corrales de engorde. Según datos del Senasa, los feedlots mantienen alrededor de 2,12 millones de bovinos en terminación, uno de los niveles más elevados de los últimos meses.
En materia de comercio exterior, las exportaciones certificadas durante junio alcanzaron unas 85.000 toneladas res con hueso. Con ese volumen de embarques y el nivel de faena registrado, el consumo interno de carne vacuna se estima en alrededor de 45 kilos por habitante al año.
Si bien este indicador se mantiene estable respecto de los últimos meses, representa una caída cercana al 12% frente al promedio registrado durante 2025, reflejando el impacto de la pérdida de poder adquisitivo de los consumidores y los cambios en los hábitos de compra, con una mayor participación de otras proteínas en la mesa de los argentinos.
El panorama ganadero muestra así un mercado con menor oferta de hacienda para faena, mayor retención de vientres y animales más pesados, factores que comienzan a redefinir el equilibrio entre producción, exportaciones y abastecimiento del mercado interno.
