Alarma en el sector agropecuario por la inminente intervención del INTA

Alarma en el sector agropecuario por la inminente intervención del INTA

Esta semana se encendieron todas las alertas en el mundo agropecuario tras conocerse la intención del Gobierno de Javier Milei de avanzar con una intervención del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).

Bajo el pretexto de aplicar un ajuste profundo y una presunta «reorientación ideológica», el Ejecutivo buscaría alterar la estructura histórica de gobernanza del organismo, una maniobra que generó rechazo inmediato en todo el arco rural.

Hasta ahora, el INTA había logrado mantenerse a salvo de los embates del ajuste. Su carácter federal, técnico y autónomo lo protegía de los vaivenes políticos, gracias a un sistema de gobernanza que se ha mantenido como ejemplo de equilibrio institucional. El organismo es dirigido por un Consejo Directivo compuesto por diez miembros, de los cuales solo tres representan al Poder Ejecutivo Nacional. Los otros siete miembros son designados por actores clave del sistema agropecuario: las cuatro entidades gremiales del campo (Sociedad Rural, Federación Agraria, Coninagro y CRA), los Grupos CREA, y las universidades de Agronomía y Veterinaria.

Esa arquitectura institucional —concebida para garantizar la pluralidad de voces y el anclaje territorial y técnico de sus decisiones— está ahora bajo amenaza. Un decreto que estaría listo para su publicación, promovido principalmente por el ministro Federico Sturzenegger, busca modificar este esquema para darle mayor control directo al Gobierno nacional sobre el INTA.

La reacción fue inmediata. Desde las entidades rurales hasta las facultades universitarias y los trabajadores del organismo, se multiplicaron los pronunciamientos en defensa del INTA. El temor es que se elimine su autonomía técnica, se paralicen líneas de investigación estratégicas y se imponga un recorte presupuestario que debilite su funcionamiento, afectando especialmente a los pequeños y medianos productores.

“El INTA no es un brazo político, es una institución científico-técnica al servicio del país. Su autonomía ha sido clave para convertir a la Argentina en una potencia agroalimentaria con base tecnológica”, señalaron en un comunicado conjunto más de 30 entidades, entre ellas la Sociedad Rural Argentina y la Federación Agraria.

Investigadores y técnicos del organismo también denunciaron un “intento de vaciamiento” y advirtieron que se trata de una avanzada ideológica que pone en riesgo décadas de conocimiento acumulado, investigación aplicada y trabajo territorial.

Mientras tanto, crece la expectativa por el posicionamiento de Aapresid, una de las organizaciones más influyentes en materia de agricultura de conservación y tecnologías aplicadas al agro. Su voz, siempre ponderada en los debates técnicos, podría inclinar la balanza en la discusión pública y marcar el tono del próximo capítulo en esta pulseada por el futuro del INTA.