El sudeste bonaerense, epicentro de la cebada cervecera: un año de fuerte recuperación para la campaña fina
Una de cada dos toneladas de cebada cervecera argentina nace en el sudeste bonaerense, una región que se consolida como el corazón productivo del cultivo por razones que van mucho más allá de lo climático. En esas tierras se encuentra el circuito completo de comercialización y procesamiento, encabezado por Cervecería y Maltería Quilmes, la firma más importante del país en la cadena de valor.
La relevancia de la zona es tal que el 25% de la cebada que Quilmes compra a nivel global proviene de un área muy puntual: la región de Tres Arroyos, hoy considerada un polo estratégico para la agroindustria cervecera.
Una campaña fina que deja atrás un 2024 complicado
Luego de un año previo marcado por la irregularidad climática y resultados dispares, la campaña fina 2025 está mostrando un escenario radicalmente distinto. Las buenas condiciones de humedad, combinadas con heladas moderadas y un manejo agronómico más estable, impulsaron al cultivo hacia rindes que se perfilan por encima de los promedios históricos.
Productores de la región coinciden en que este será un muy buen año, con expectativas de cerrar la cosecha con números que permitirán recuperar márgenes y encarar la próxima campaña con mayor previsibilidad.
Una región dual: ganadera y agrícola
El sudeste bonaerense mantiene una característica productiva que define su potencial: la mitad del territorio responde a un perfil tradicionalmente ganadero, mientras que la otra mitad se orienta con fuerza hacia la agricultura, especialmente a cultivos invernales como la cebada y el trigo.
Esta diversidad permite rotaciones sostenibles, disponibilidad de suelos aptos y una estructura de servicios que favorece la logística y la industrialización. La presencia de plantas malteras, acopios y operadores comerciales genera un ecosistema que atrae inversión, mejora los precios al productor y reduce costos de traslado.
Un presente sólido y un futuro estratégico
La combinación de clima favorable, industrialización cercana y demanda firme por parte de Quilmes posiciona a la región como el motor de la cebada cervecera argentina. Con una cosecha que avanza a buen ritmo y perspectivas alentadoras, el sudeste bonaerense atraviesa uno de sus mejores momentos de los últimos años.
