Editorial | Trigo récord, logística al límite y un mercado que cruje

Editorial | Trigo récord, logística al límite y un mercado que cruje

La campaña de trigo 2025 avanza con números que no se veían hace más de una década y el impacto ya se siente con fuerza en los puertos. La foto logística es contundente: entre el 1° y el 26 de noviembre ingresaron 187.148 camiones a las terminales argentinas, un 24% más que el año pasado. La Bolsa de Comercio de Rosario atribuye el salto directamente a los rindes excepcionales y a una cosecha que, con 25,5 millones de toneladas estimadas, se encamina a ser la más grande en mucho tiempo.

Pero detrás del entusiasmo que generan los récords aparece el costado menos visible de la campaña: las tensiones comerciales que afloran cuando la abundancia se combina con un mercado que todavía no encuentra su equilibrio.

Un boom productivo que expone las fisuras del sistema

La aceleración del flujo hacia los puertos es lógica: más trigo implica más movimiento, más camiones y más presión sobre la infraestructura. La BCR, lo sintetiza bien: el 24% de crecimiento en ingresos es coherente con el avance de la cosecha. Incluso los embarques muestran la magnitud del despegue: 1,2 millones de toneladas en noviembre, más del doble que hace un año.

Desde la logística, voces advierten que la magnitud del salto es inédita. De 450 camiones diarios en 2024 se pasó a más de 2.500. Aunque por ahora no hay congestión crítica, todos saben que un par de días de buen clima pueden disparar cuellos de botella en accesos y rutas.

Cupos, descuentos y un mercado que no termina de acomodarse

El clima comercial, sin embargo, está lejos de ser tan fluido como la cosecha. Reclamos por descuentos por proteína, quejas por cupos que no se respetan, denuncias de maniobras que alteran la transparencia del mercado… El Centro de Corredores de Cereales de Rosario incluso publicó un comunicado alertando por prácticas que “afectan el libre funcionamiento”, con casos de cupos previamente pactados que se caen sin explicación, mientras aparecen otros nuevos pero con descuentos de entre 5 y 20 dólares.

Corredores consultados coinciden en que no se trata de discusiones habituales por calidad, sino de negocios firmados que repentinamente quedan sin descarga. Del otro lado, el sector exportador evita la generalización: cada empresa opera según su planificación, y la demanda internacional todavía no mostró la firmeza que permitiría absorber con fluidez semejante volumen.

Mientras tanto, parte de la producción se está embolsando o guardando. Un dato que dice mucho: cuando una cosecha histórica no fluye, es porque las señales del mercado están fallando.

El desafío de transformar el récord en oportunidad

La escena es paradójica: Argentina tiene una de las mejores campañas trigueras de su historia reciente, un movimiento logístico que roza niveles máximos y, al mismo tiempo, un mercado atravesado por tensiones evitables. La abundancia debería ser una ventana de oportunidades, no una fuente de conflictos.

La cadena necesita reglas claras, previsibilidad en los cupos, transparencia en la comercialización y decisiones que acompañen el ritmo de la producción. Porque cuando la infraestructura está al límite y los incentivos comerciales se distorsionan, el riesgo es que una campaña récord se convierta en una oportunidad desaprovechada.

Hoy, el trigo argentino brilla en los números. Falta que el mercado acompañe con la misma claridad.