Exportaciones de soja y maíz: crecen las dudas sobre la liquidación de divisas en el verano

Exportaciones de soja y maíz: crecen las dudas sobre la liquidación de divisas en el verano

El seguimiento del programa de exportaciones de los dos principales complejos agrícolas del país —maíz y soja— enciende señales de alerta sobre la posibilidad de completar el último tercio de la campaña 2024/25. Se trata de los meses de verano, un período en el que históricamente cae la liquidación de divisas mientras aumenta la demanda de dólares, en buena medida por el turismo emisivo.

En el caso del maíz, las Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior (DJVE) suman hasta el momento 26,5 millones de toneladas para la campaña 2024/25. De ese total, apenas 1,1 millones de toneladas corresponden al trimestre diciembre-enero-febrero, previo al inicio formal de la campaña 2025/26.

El dato resulta significativo: ese volumen del último tramo se ubica 4,2 millones de toneladas por debajo del promedio de los últimos seis años y 7 millones de toneladas menos que en la campaña 2023/24. Dado que la exportación registra ventas a medida que concreta compras, para alcanzar un volumen exportado de entre 30 y 34 millones de toneladas, debería adquirir entre 4 y 7 millones de toneladas adicionales en estos tres meses.

El frente soja, aún más ajustado

En el complejo sojero, la situación no luce más holgada. Con la exportación de poroto prácticamente concluida —ya se anotaron más de 12 millones de toneladas—, el déficit se concentra ahora en el programa de exportación de harina de soja.

Para el último trimestre de la campaña (enero-marzo), se registraron apenas 1,5 millones de toneladas, muy lejos del promedio de 4,7 millones de las últimas siete campañas y de las 6,3 millones alcanzadas en 2023/24. Para cubrir ese bache, la industria aceitera debería comprar entre 4,6 y 6,8 millones de toneladas de soja destinadas a molienda.

El desafío no es menor. Las ventas primarias de soja vienen mostrando una clara desaceleración y, según los datos de SIOGranos, la caída se profundizó durante la primera semana de diciembre. Esto pone en duda la posibilidad de que la exportación y la industria puedan completar los embarques previstos apelando a registraciones de corto plazo.

El interrogante de fondo

Desde el sector exportador se argumenta que la falta de DJVE para el último tramo de cada campaña responde a una estrategia financiera: evitar el costo de las DJ “largas” (360 días) y optar por DJ “cortas” (30 días), registradas cerca de la fecha de embarque. Sin embargo, esa estrategia solo es viable si existen ventas primarias suficientes durante el verano.

De no ser así, una parte relevante de los stocks podría trasladarse a la campaña 2025/26, reduciendo el ingreso de divisas en un momento sensible para el mercado cambiario.

Retenciones más bajas y un objetivo claro

En este contexto, la reciente rebaja de retenciones anunciada por el ministro de Economía, Luis Caputo, y oficializada esta semana en el Boletín Oficial, aparece como un intento explícito de incentivar la venta por parte del productor.

La medida se inscribe en un margen de maniobra limitado: por un lado, el veto del secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, a esquemas como el “Dólar Soja”; por otro, las restricciones del Fondo Monetario Internacional, que impiden una mayor resignación de ingresos fiscales.

La incógnita central es si el productor responderá al incentivo. Si eso no ocurre, el escenario de un verano “caliente” en materia cambiaria deja de ser una hipótesis lejana y pasa a convertirse en una posibilidad concreta