Puerto Quequén paralizado: 17 buques sin cargar y pérdidas por US$ 280 millones
El Puerto Quequén atraviesa una de sus crisis operativas más severas de los últimos años. Una protesta de transportistas autoconvocados de granos mantiene bloqueado el ingreso de camiones al complejo portuario, dejando como saldo 17 buques sin poder cargar y unas 347.600 toneladas inmovilizadas. Las pérdidas ya se estiman en torno a los 280 millones de dólares.
El conflicto, que supera las dos semanas, impacta de lleno en la logística de exportación agrícola en un momento clave para la comercialización. En los muelles, la actividad se encuentra prácticamente detenida: las terminales operan con fuertes restricciones por falta de mercadería, mientras varios buques permanecen en rada a la espera de carga y otros evalúan modificar su destino.
El volumen comprometido refleja la magnitud del problema. Actualmente no pueden embarcarse 126.000 toneladas de girasol, 118.600 de maíz, 78.000 de trigo y 25.000 de cebada. La interrupción afecta directamente a productores, acopiadores y exportadores, que ven resentida su rentabilidad y su flujo de ingresos en un contexto de alta volatilidad de precios.
Las negociaciones con los transportistas, lejos de encaminarse hacia una salida, se fragmentaron en acuerdos parciales según la región. Mientras algunos nodos lograron destrabar el conflicto con incrementos moderados en las tarifas, en Quequén la falta de consenso profundizó la medida de fuerza. El punto de quiebre se produjo tras la caída de una propuesta que no fue firmada por los dadores de carga, lo que derivó en la continuidad del bloqueo.
El escenario abre además un frente de preocupación adicional: el posible desvío de buques hacia otros puertos como Puerto de Bahía Blanca o incluso terminales en Brasil. De concretarse, esta migración implicaría una pérdida directa de actividad y divisas para el país, debilitando aún más la infraestructura logística nacional en un contexto internacional cada vez más competitivo.
Con la operatoria virtualmente paralizada y sin señales claras de acuerdo, la situación en Puerto Quequén se consolida como un foco crítico dentro del sistema agroexportador argentino.
