Panorama del sector agrícola al 5 de junio de 2025: aumento de divisas y desafíos en logística y comercialización

Panorama del sector agrícola al 5 de junio de 2025: aumento de divisas y desafíos en logística y comercialización

El agro argentino se encuentra en un momento de repunte económico, impulsado por una buena campaña gruesa y la recuperación parcial del ingreso de divisas.

Sin embargo, el escenario también está marcado por obstáculos logísticos y comerciales que exigen respuestas estructurales y políticas claras.

Fuerte ingreso de divisas tras la cosecha gruesa

Con la cosecha de soja y maíz en plena etapa de comercialización, el complejo agroexportador ha generado un flujo considerable de divisas. Según datos actualizados del CIARA-CEC, entre enero y mayo de 2025 se liquidaron más de USD 14.300 millones, una suba interanual del 28%, impulsada por un mayor volumen exportado y la firme demanda de Asia y Europa.

El rendimiento agrícola fue especialmente sólido en la zona núcleo, con rindes promedio de 3.500 kg/ha para la soja y más de 9.000 kg/ha para el maíz temprano, lo que compensó las pérdidas en regiones del oeste pampeano afectadas por lluvias irregulares.

Persisten las fallas en infraestructura y logística

A pesar del buen desempeño en el campo, los problemas logísticos siguen representando un serio cuello de botella. Las rutas secundarias en varias provincias muestran un deterioro marcado, especialmente en Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires, complicando la salida de la cosecha.

Además, el sistema ferroviario, si bien con algunas mejoras por inversiones privadas, aún está lejos de descongestionar los accesos viales a los puertos del Gran Rosario, que continúan operando al límite durante los picos de exportación.

Comercialización condicionada por variables cambiarias

Las condiciones para la comercialización interna continúan siendo complejas. La brecha cambiaria —aunque reducida en comparación con 2023— persiste en torno al 40% entre el dólar oficial y el contado con liquidación, lo que desalienta ventas anticipadas y genera retención de granos como forma de cobertura ante la inflación.

A esto se suman los derechos de exportación aún vigentes (33% para soja, 12% para maíz y trigo), que afectan la rentabilidad del productor, especialmente en zonas alejadas de los puertos donde los costos logísticos son mayores.

Desafíos y oportunidades a corto plazo

El sector necesita avanzar en reformas estructurales, entre ellas una mejora sustancial en infraestructura vial y ferroviaria, la eliminación gradual de las retenciones y un esquema cambiario más competitivo y estable.

También existe una oportunidad concreta de ampliar mercados internacionales, especialmente con el avance de negociaciones comerciales con India y el sudeste asiático, que demandan granos, biocombustibles y proteínas vegetales.

Conclusión

Mientras el agro sigue siendo el principal generador de divisas del país, el desafío está en traducir ese potencial en desarrollo sostenido. Para ello, se requiere una política de Estado que contemple no solo al productor primario, sino también a toda la cadena agroindustrial, con una mirada federal, competitiva y de largo plazo.