Cambio en el Senasa: «Pilu» Giraudo reemplaza a Pablo Cortese tras una renuncia marcada por tensiones internas y presiones del sector
Una salida inesperada y una llegada con peso propio sacuden el tablero del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa). Pablo Cortese, presidente del organismo desde la asunción del gobierno de Javier Milei, presentó su renuncia en medio de una creciente disputa entre laboratorios vinculados a la importación de vacunas antiaftosa. En su reemplazo, asumirá María Beatriz «Pilu» Giraudo, figura reconocida en el ámbito agropecuario por su trayectoria técnica y política.
La salida de Cortese: una renuncia con más trasfondo que explicaciones
Aunque oficialmente se alegaron “razones personales” para su dimisión, fuentes cercanas al organismo aseguran que la salida de Cortese fue forzada por presiones políticas y comerciales. Su renuncia se da en un momento crítico, marcado por el conflicto entre dos laboratorios claves del sector: Biogénesis Bagó y Tecnovax.
El detonante fue la autorización para el ingreso de 8.300 dosis de la vacuna “Ourovac aftosa Biv”, producida por el laboratorio brasileño Ourofino y comercializada en el país por Tecnovax. Biogénesis Bagó, con fuerte presencia en el mercado local, reaccionó con dureza y elevó una carta documento a Cortese, además de exigir explicaciones al secretario de Agricultura, Sergio Iraeta.
Este episodio fue solo la punta del iceberg de una interna mucho más profunda, en la que convergen intereses económicos, estrategias comerciales, decisiones regulatorias y una creciente tensión por la apertura del mercado a productos extranjeros en detrimento de la producción nacional.
Cortese, con más de 30 años en el Senasa, era considerado un técnico con conocimiento profundo del funcionamiento interno del organismo. Sin embargo, su gestión quedó atrapada entre los ajustes presupuestarios impulsados desde el Ejecutivo y las presiones externas por la liberalización del comercio de insumos estratégicos.
Pilu Giraudo: una dirigente con trayectoria, consenso y visión estratégica
La designación de Giraudo, aún no oficializada en el Boletín Oficial pero confirmada por fuentes de la Secretaría de Agricultura, representa un giro en la conducción del Senasa. Agrónoma de formación, Pilu Giraudo ha sido una referente en el ámbito agropecuario por su promoción de las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA), la sustentabilidad productiva y el desarrollo rural basado en la innovación.
Su currículum incluye la presidencia de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid), un cargo clave para vincularse con los actores del agro más tecnificados. Durante el gobierno de Mauricio Macri fue Coordinadora de Políticas Públicas para el Desarrollo Sustentable y actualmente se desempeñaba como vicepresidenta del INTA, cargo desde el cual articuló con sectores académicos y científicos.
Su perfil mixto –técnico y político– es visto como un valor agregado en este momento crítico. Por un lado, tiene la capacidad de dialogar con las gremiales agropecuarias y el sector privado, y por otro, puede entender los desafíos regulatorios, sanitarios y tecnológicos que enfrenta el país en términos de calidad alimentaria, control de plagas y enfermedades, y estándares internacionales de exportación.
Un Senasa en tensión: recortes, conflictos y desafíos estratégicos
El contexto que recibe Giraudo no es simple. Desde la asunción del gobierno de Javier Milei, el Senasa ha sido blanco de recortes presupuestarios que impactaron directamente en su operatividad. Reducción de personal, dificultades logísticas, y limitaciones para ejercer funciones clave como los controles en frontera, la vigilancia sanitaria, la trazabilidad y la fiscalización agroalimentaria, forman parte del escenario actual.
Además, la creciente presión por reducir regulaciones y abrir mercados a la competencia internacional pone al organismo en una encrucijada: cómo mantener estándares sanitarios y de calidad sin perder competitividad, sin resignar soberanía sanitaria, y sin debilitar su rol como autoridad de aplicación.
En este sentido, el arribo de Giraudo puede significar un nuevo equilibrio. Su vínculo con los sistemas de innovación, su defensa de una agricultura sustentable y su mirada estratégica podrían traducirse en una gestión que busque eficiencia, pero sin desproteger los pilares técnicos que han hecho del Senasa un actor clave en el esquema agroalimentario nacional.
Expectativas en el sector y mirada al futuro
Desde las entidades rurales y el sector privado siguen con atención este cambio de timón. La sanidad animal, el control fitosanitario y la calidad de los alimentos son elementos centrales para sostener los mercados internacionales abiertos y cumplir con las exigencias cada vez más rigurosas de los países compradores.
La incertidumbre que generó la salida de Cortese podría atenuarse con la llegada de una figura con conocimiento del terreno, pero también con capacidad para construir puentes. Giraudo tendrá el desafío de mostrar que es posible modernizar al Senasa sin debilitarlo, abrir al diálogo sin ceder ante presiones indebidas y, sobre todo, sostener el prestigio sanitario del país como una ventaja competitiva clave en el mercado global.
La etapa que comienza será, sin dudas, de alta sensibilidad política y técnica. Pilu Giraudo tiene credenciales y experiencia. Ahora deberá demostrar que también tiene el pulso y la firmeza para conducir uno de los organismos más estratégicos del agro argentino en tiempos de transformación y ajuste.
