La carne no encuentra techo: la tira de asado subió 48% en dos meses y la presión sigue en alza

La carne no encuentra techo: la tira de asado subió 48% en dos meses y la presión sigue en alza

El precio de la carne vacuna volvió a encender las alarmas. En apenas dos meses, cortes tradicionales como la tira de asado treparon 48%, el asado americano 55%, el matambre 41,7% y el vacío 22,8%, según datos de la Cámara Argentina de Matarifes y Abastecedores (Camya).
Lo más llamativo: las ventas no cayeron, y los consumidores convalidaron los incrementos casi sin resistencia.

En las últimas tres semanas, la carne avanzó otro 12-13%, confirmó Miguel Schiariti, presidente de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes (Ciccra). El traslado al mostrador fue inmediato: cada suba en Liniers o Cañuelas impactó directamente en carnicerías.

En el oeste del conurbano, por ejemplo, la tira de asado pasó de $10.000 a $14.800 el kilo, el matambre de $10.800 a $15.300 y el vacío de $14.250 a $17.500. Incluso los cortes premium se movieron fuerte: el ojo de bife aumentó 11,4% y la picaña 33,6%.


Qué está detrás de la escalada: menos hacienda y más competencia

En el sector hay consenso: el principal detonante es la caída en la oferta de animales.

1. Menos stock, menos terneros

La combinación de sequía primero e inundaciones después recortó el stock ganadero.
Hoy hay 700.000 cabezas menos y, dentro de esa pérdida, un dato crítico: faltan 500.000 terneros, la base del consumo interno.

Sin terneros no hay novillitos livianos, y sin novillitos la carnicería se queda sin su materia prima clave.

2. La exportación volvió a disputar la hacienda liviana

Varios frigoríficos empezaron a comprar animales livianos para recría y engorde con destino externo.
Esto retiró aún más oferta del circuito de faena rápida.

La diferencia de precios explica la presión:

  • Animal para consumo interno: $3.800–$3.900/kg
  • Animal terminado para exportación: $4.300–$4.400/kg

Con ese diferencial, la exportación absorbe lo mejor y empuja los valores hacia arriba.

Schiariti lo sintetizó:
“Los primeros 15 días de este mes se vendió lo mismo que el mes pasado, con precios anteriores. La demanda no cayó. Faltan los animales que abastecen al consumo.”


3. Retención, clima y estacionalidad: el combo perfecto para la suba

El vicepresidente de Camya, Sergio Pedace, agregó otra pieza del rompecabezas: el productor retiene más hacienda.
Hay incentivos para engordar más al animal —y venderlo como “gordo”— o apostar al novillo pesado, muy demandado en el exterior.

A esto se suman:

  • Sequía, que redujo pariciones.
  • Inundaciones, que complicaron el movimiento de hacienda.
  • Demanda estacional: diciembre suele traccionar fuerte por las Fiestas.

Con este escenario, Schiariti anticipa que podría aparecer otro “piquito” del 5-8% en diciembre.


¿Puede bajar la carne? Por ahora, no

A pesar de los aumentos, el consumo interno se mantuvo firme. Si bien las familias combinan más pollo y cerdo, la proteína vacuna conserva su lugar central.
No hay derrumbe: hay reacomodamiento.

El diagnóstico del sector es coincidente:

  • Hay menos hacienda disponible.
  • La exportación compite más.
  • El clima golpeó a la producción.
  • El productor retiene animales.

Resultado: menos oferta y una presión sostenida sobre los precios.

Por ahora, la carne sigue siendo un termómetro sensible… y todo indica que la temperatura todavía no bajó.