Ganadería: cae la faena, suben los engordes y el mercado entra en fase de reacomodamiento
Los datos preliminares de SENASA hasta noviembre confirman un cambio en la dinámica ganadera. La faena cayó a 1.003.685 cabezas, casi un 10% menos interanual, con un retroceso más fuerte en novillitos, que bajaron 15% hasta alcanzar 236.148 animales.
En contraste, los feedlots mostraron un ingreso inusual para esta época del año: entraron 112.703 novillitos, un 35% más que en 2023. El movimiento responde a una estrategia de retención para alargar el ciclo y producir animales más pesados, orientados a la exportación y a nichos gastronómicos de mayor valor. También crecieron los traslados de terneros tardíos: cerca de 500.000 cabezas cambiaron de establecimiento, un 16,4% más interanual.
La estacionalidad y la mayor demanda de animales livianos para engorde generan expectativas de tensión en los precios. Si la tendencia se sostiene, en diciembre y durante el verano habrá menos oferta de novillitos terminados, lo que podría impulsar nuevas subas. Además, diciembre llega con menos días hábiles y algunas plantas de faena ya anunciaron cierres temporales por problemas financieros.
Hoy, la brecha entre categorías sigue la lógica habitual: el novillito liviano ronda los $4.300 por kilo, frente a un novillo pesado en $4.000. Pero los valores están en máximos históricos. Según Rosgan, en el último año el novillo pesado aumentó 85% y el liviano 82%, con saltos de 23% en los últimos dos meses.
El mercado busca ahora un equilibrio. Si los precios siguen escalando y no se aplican políticas que incentiven la retención y la recomposición del rodeo, podría reactivarse la faena anticipada o incluso la liquidación de hembras, un escenario que atentaría contra la producción de animales más pesados y la sostenibilidad del ciclo ganadero.
