Récord de cosecha y menos dólares: la otra cara del boom exportador del agro
Mientras el Gobierno celebra el fuerte ritmo de la cosecha gruesa, el intenso movimiento de camiones hacia los puertos y los récords de embarques de productos agroindustriales, un dato comienza a generar preocupación en el análisis económico: la liquidación de divisas del complejo cerealero-aceitero muestra una caída acumulada respecto del año pasado, pese al aumento en las exportaciones.
Durante mayo, las empresas nucleadas en la Cámara de la Industria Aceitera y el Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-CEC) liquidaron 2.677 millones de dólares, cifra que representó un incremento del 7% en comparación con abril. El dato acompaña el fuerte avance de la cosecha y el incremento del saldo exportable, en un contexto donde la producción agrícola se perfila como una de las más importantes de los últimos años.
Sin embargo, al observar el acumulado entre enero y mayo de 2026, la situación cambia de perspectiva. En ese período, la liquidación totalizó 10.343 millones de dólares, lo que implica una caída del 12% respecto de los primeros cinco meses de 2025.
La paradoja resulta evidente: el país exporta más granos y subproductos, pero ingresan menos dólares que un año atrás. Para los analistas del sector, la explicación se encuentra en las medidas extraordinarias adoptadas por el Gobierno nacional durante el segundo semestre del año pasado.
El efecto del “retenciones 0%”
En septiembre de 2025, el Ministerio de Economía lanzó un esquema excepcional conocido como “retenciones 0%”, mediante el cual se habilitó una ventana temporal para concretar exportaciones sin derechos de exportación. La medida permitió adelantar operaciones por el equivalente a casi 16 millones de toneladas de granos.
Ese operativo generó un ingreso extraordinario de divisas durante los últimos meses del año pasado, mejorando el flujo de dólares en plena antesala electoral y otorgándole mayor oxígeno financiero al Gobierno. Pero también produjo un efecto inverso para este año: gran parte de las exportaciones y liquidaciones que debían concretarse durante 2026 terminaron anticipándose en 2025.
De esta manera, aunque hoy el campo mantiene un elevado ritmo de ventas externas y los puertos muestran una intensa actividad logística, una parte importante de los dólares ya había ingresado previamente al sistema financiero.
Más exportaciones, pero menor impacto cambiario
El fenómeno vuelve a poner en debate la relación entre el volumen exportado y la disponibilidad real de divisas para la economía argentina. Especialistas remarcan que el adelantamiento de operaciones permitió sostener reservas y estabilizar el mercado cambiario en un momento clave, aunque ahora deja un “vacío estadístico” que se refleja en la comparación interanual.
Al mismo tiempo, desde el sector agroexportador señalan que el ingreso de divisas seguirá dependiendo no solo del volumen de cosecha, sino también de variables como el precio internacional de los commodities, el esquema cambiario y la presión impositiva.
En paralelo, el Gobierno continúa apostando a que el agro sea uno de los motores de recuperación económica durante este año. Las recientes reducciones de retenciones para trigo y cebada buscan incentivar aún más las exportaciones y sostener el flujo de dólares hacia el Banco Central.
Un escenario de contrastes
El panorama actual muestra así dos realidades simultáneas. Por un lado, el agro exhibe niveles récord de producción y exportación, consolidándose nuevamente como el principal generador de divisas del país. Por el otro, la economía todavía enfrenta dificultades para transformar ese dinamismo en una mejora sostenida del ingreso de dólares frescos.
En las rutas hacia los puertos del Gran Rosario continúan las largas filas de camiones cargados de soja, maíz y subproductos. Los embarques siguen creciendo y el movimiento comercial es intenso. Pero detrás de esas imágenes de abundancia aparece una realidad menos visible: buena parte de los dólares de esta campaña ya habían llegado antes de tiempo.
