Girasol 2026/27: proyectan una nueva expansión y el cultivo vuelve a perfilarse como una de las grandes apuestas del campo

Girasol 2026/27: proyectan una nueva expansión y el cultivo vuelve a perfilarse como una de las grandes apuestas del campo

A pocas semanas del inicio de la siembra, el girasol vuelve a posicionarse entre los cultivos con mejores perspectivas para la campaña agrícola 2026/27. De acuerdo con el relevamiento de precampaña de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la superficie implantada podría alcanzar las 3 millones de hectáreas, una cifra que representaría un incremento del 5,3% respecto del ciclo anterior y un crecimiento del 33,3% en comparación con el promedio de las últimas cinco campañas.

El informe refleja un escenario alentador para la oleaginosa, impulsado por una combinación de buenas perspectivas productivas, un mercado internacional firme y una mejora en la rentabilidad esperada. Sin embargo, advierte que el resultado final estará condicionado por la evolución del clima durante la ventana de siembra y por el contexto económico que enfrenten los productores.

Las mayores expectativas de crecimiento se concentran en el NEA, el sudoeste y sudeste de la provincia de Buenos Aires y La Pampa, donde las reservas de humedad y los buenos resultados obtenidos en la campaña pasada fortalecen la intención de siembra. En estas regiones, además, muchos productores consideran al girasol como una alternativa segura frente a otros cultivos.

En cambio, en parte de la región central del país el panorama es diferente. Allí, la mejora en la disponibilidad de agua favorece al maíz, que podría captar parte de la superficie inicialmente prevista para girasol. No obstante, factores sanitarios, como la presión de la chicharrita sobre el cereal, podrían modificar las decisiones finales de los productores.

Uno de los principales interrogantes para la campaña será el comportamiento del clima. Los pronósticos indican la consolidación de un evento El Niño de fuerte intensidad durante la primavera y el verano, con lluvias superiores a las normales en buena parte de la región agrícola. Si bien esa situación favorecería la disponibilidad de agua, también podría generar excesos hídricos, anegamientos, dificultades para la implantación y una mayor presión de enfermedades.

En el plano comercial, las señales también son positivas. La sostenida demanda mundial de aceites vegetales mantiene precios atractivos y el aceite de girasol argentino cotiza actualmente alrededor de US$ 1.314 por tonelada FOB, un valor superior al registrado un año atrás. Además, las proyecciones internacionales indican que el consumo continuará creciendo, con India y China como protagonistas de la demanda.

Si bien los costos de producción aumentaron por el encarecimiento de fertilizantes, combustibles y algunos insumos, la mejora en el precio esperado del cultivo permite proyectar márgenes económicos más favorables que los de la campaña pasada. A ello se suma que el girasol requiere una inversión menor que otros cultivos extensivos, lo que fortalece su competitividad.

Con este panorama, el girasol se encamina a protagonizar otra campaña de fuerte crecimiento en la Argentina. El desafío será que las condiciones climáticas acompañen durante la siembra y que el escenario económico mantenga los incentivos necesarios para que la intención de los productores se transforme en una nueva expansión del área sembrada.

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