Obras hídricas: una señal positiva en medio de una problemática histórica
La confirmación por parte de la Provincia de Buenos Aires de la pronta limpieza del arroyo Zabala representa una noticia esperada y necesaria para una amplia región del sudeste bonaerense. Se trata de una intervención clave sobre un tramo de 21 kilómetros, desde la conexión con el arroyo Mendoza hasta la Ruta Provincial Nº 72, en una zona donde el exceso hídrico viene generando preocupación permanente entre productores, vecinos y municipios.
La reunión mantenida entre los intendentes de Necochea, Arturo Rojas, y de San Cayetano, Miguel Gargaglione, junto a autoridades provinciales del área de Recursos Hídricos e Hidráulica, dejó definiciones concretas y también expuso la dimensión de un problema estructural que requiere planificación, inversión y consensos.
La limpieza del Zabala no sólo permitirá mejorar el escurrimiento del agua en sectores rurales seriamente afectados por las lluvias de los últimos tiempos, sino que además demuestra que, cuando existe articulación entre municipios y Provincia, las respuestas pueden comenzar a llegar. En un contexto climático cada vez más desafiante, las obras hidráulicas dejaron de ser una opción para transformarse en una necesidad urgente.
Sin embargo, el encuentro también dejó sobre la mesa otros reclamos pendientes. El pedido de limpieza del canal Los Ángeles 1, en un tramo de 23 kilómetros, evidencia que aún quedan sectores críticos que necesitan intervención inmediata para evitar anegamientos y pérdidas productivas. A esto se suma la situación de Los Ángeles 2, un proyecto técnico ya elaborado pero frenado por la negativa de un productor rural a permitir tareas dentro de su campo.
En ese sentido, el intendente Arturo Rojas puntualizó que “va a llevar más tiempo, pues la idea es hacer una evaluación y mensurar qué obras deben hacer, pues se trata de tierras privadas y pasarían a ser de utilidad y uso público. También hay que hacer reuniones con los chacareros cercanos al lugar, a quienes se les inundan los campos seguido por la falta de esta obra”.
Las declaraciones del jefe comunal reflejan una realidad compleja: muchas veces las soluciones hidráulicas requieren acuerdos entre el Estado y propietarios privados, algo que no siempre resulta sencillo. Pero también dejan en claro que la problemática ya no puede postergarse. Cada lluvia intensa vuelve a poner en evidencia la fragilidad de los sistemas de drenaje y el impacto económico y social que producen los anegamientos.
Rojas precisó además que “también hablamos de retomar algunas obras que nosotros venimos haciendo desde el año 2021, por ejemplo, en el cañadón de Mastronardi, que se detuvieron ante una negativa del propietario de un campo”. Un ejemplo más de cómo proyectos considerados estratégicos para la comunidad pueden quedar paralizados por falta de consenso o por trabas administrativas y legales.
También fue importante el compromiso asumido para la reconstrucción de alcantarillas en la zona del balneario Los Ángeles y para impulsar nuevos proyectos pluviales en sectores urbanos de Necochea. Son obras que, aunque muchas veces no tengan gran visibilidad política, resultan fundamentales para prevenir inundaciones y proteger tanto la producción como la vida cotidiana de miles de vecinos.
La agenda hídrica del distrito necesita continuidad, inversión sostenida y decisiones firmes. La limpieza del Zabala es un paso importante, pero también debe ser entendida como parte de un plan más amplio que contemple mantenimiento permanente, ampliación de desagües y planificación territorial.
Las recientes inundaciones dejaron en claro que el problema ya no admite demoras. El agua siempre encuentra su camino; la responsabilidad del Estado es garantizar que ese camino no termine perjudicando a quienes viven y producen en la región.
